Canto y Fiesta, IV edición

concurso de Villancicos


El 3 de diciembre de 2016, en el Museo Forma de San Salvador, se realizó el concurso de villancicos navideños “Canto y Fiesta”, organizado por cuarto año consecutivo por el Centro Cultural One Way.


Jóvenes de diferentes edades pudieron escuchar, compartir y construir juntos una forma nueva de apasionarse por la música, el canto y la amistad entre ellos. Participaron en el concurso: el Coro Polifónico Fundación Ancalmo y el Coro Universitario Don Bosco, además del coro de los niños de “Las Abejitas”. Los participantes fueron evaluados por un jurado calificador conformado por el maestro Germán Cáceres, Director de la Orquesta Sinfónica de El Salvador; y la doctora María Dolores Rovira, Catedrática e Investigadora de la Universidad José Simeón Cañas.


En “Ciudadela”, Antoine de Saint-Exupéry nos explica que el amor se ofrece como un don: “No confundas el amor con el delirio de la posesión, que aporta los peores sufrimientos. Porque, al contrario de lo que sostiene la opinión común, el amor no hace sufrir. En cambio, el instinto de propiedad hace sufrir, lo que es contrario al amor”. Esto es lo que experimentaron quienes participaron en el concurso de villancicos “Canto y Fiesta”.


Jóvenes y niños compartieron su pura y sencilla pasión por la música y el canto; algo que no es tan fácil ni inmediato, porque para cultivar esta inclinación se necesita de esfuerzo, fatiga y tiempo, es construir paso a paso algo bonito, donde se aprende mucho: Se aprende a escuchar verdaderamente al otro, algo muy inusual en estos tiempos; se aprende el valor de la unidad, que no es la típica frase “la unión hace la fuerza”, ni tampoco la homologación, sino la unidad de las diferencias.


Un coro es la unidad de muchas voces en una sola, donde todas colaboran a una única armonía y belleza. Un coro no expresa las individualidades de los integrantes, todo lo contrario, representa la unidad de varias personas. Se aprende el valor del sacrificio (otra palabra que ha asumido en nuestros días un significado negativo y, por lo tanto, se nos sugiere evitarla), etimológicamente la palabra en sí proviene del latín “sacro” y “facere”, es decir, “hacer sagradas las cosas”, en este sentido, los niños y jóvenes que cantaron descubrieron que el sacrificio y la fatiga tiene su lado verdadero y educativo. Por último, se aprende a “acostumbrar” nuestros ojos y nuestros oídos a buscar la belleza y la realización plena que cada hombre desea.


Creemos que todas estas han sido algunas de las más importantes razones por las cuales seguimos organizando este sencillo pero gran concurso. Una iniciativa que requiere involucrarse, aportar ideas y gastar tiempo y dinero, y que ha sido posible gracias a la amistad entre aquellas personas que desean vivir como amigos en cada momento.



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