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Educar Acompañar

conferencia de los docentes Negri y Romani


En la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán de Tegucigalpa, Honduras un grupo de docentes nos reunimos semanalmente para dialogar y reflexionar sobre nuestra tarea y nuestro ser. Para ayudarnos en esta labor tuvimos como invitados, el 10 de noviembre de 2018, a nuestros amigos: Andrea Romani y Benedetta Negri, para que compartieran con nosotros, en un conversatorio con profesores y estudiantes, su experiencia como educadores; sobre todo, porque siendo ésta una universidad que forma docentes, el tema era propicio por tratarse de personas interesadas en el aspecto educativo.


Educar es la tarea más importante en la vida, pero esto incomoda al poder porque éste sabe utilizar la educación para manipular. En cambio, para dedicarse a esta tarea de educar a los jóvenes, es necesario dedicar la propia vida; y en esta tarea, los profesores y los padres tienen una gran responsabilidad porque no solamente se forma a personas, sino al futuro del país y del mundo. Mientras el mundo y el poder tratan de homologar los pensamientos y las formas de vida de la gente, es decir, hacer que todos pensemos igual al servicio del poder mismo, la tarea de educar es lo opuesto. Actualmente para instruirse bastarían las redes sociales y cada uno podría acceder al conocimiento llegando a la autoinstrucción, sin embargo es aquí donde entra en juego el ¿por qué ser educadores?. Este cuestionamiento, sobre el por qué seguir dedicándose a la educación, es la que se hacen hoy los estudiantes que se preparan para la docencia, pues no solo aspiran a un trabajo que les dé un salario; sino que se preparan para una tarea más profunda frente a la existencia.


Andrea Romani, durante la conferencia partió de su propia experiencia como educador contando acerca de cómo el iniciador de ésta la que él es partícipe , fue el profesor italiano Giovanni Riva, quien fundó escuelas, entre tantas otras obras, y quien motivó a que ahora, tanto en El Salvador como en otros países del mundo, haya nacido fundaciones que se dediquen a la educación como preocupación por el destino de las personas y resuman la tarea educativa de los maestros. Para vivir este estilo educativo, es necesario partir del redescubrir el sentido de las palabras que utilizamos, pues han sido vaciadas de su significado original. Probemos a pensar en palabras como: amor, libertad, justicia, palabras hoy en dia usadas y abusadas. Se trata entonces de devolverles el verdadero significado, para no limitarse al hecho de lo que cuesta medirlo todo en base al dinero.


Volviendo a la pregunta que da nombre a esta conferencia, ¿por qué ser educador? Hay que preguntarse antes ¿qué es ser educador? La primera conciencia es la de que todos somos educadores, aún aquel que no quiere, de hecho, lo hace. Todos los jóvenes son el fruto de una educación: de los padres, de un familiar; todos los adultos se encuentran con jóvenes o menores que deben educar. Frente a esta primera conciencia es necesario confrontarse con ¿a qué estoy educando? ¿en qué estoy influyendo en ellos? . “Y no hablo de instrucción, no de formas de enseñar sino a qué estoy educando… porque desde el momento que me pongo frente de las personas a quienes educo, transmito algo de mí”, enfatizó Andrea Romani. Se necesita de una sinceridad consigo mismo, la de una persona madura; un educador no puede transmitir duda o escepticismo, parte de certezas que ha madurado, debe generar confianza como primera tarea. Es un reto para cualquier educador, primero se es humano, ya que en primer lugar, el educador es un provocador, entendiendo la provocación como “pro”, adelante; “vocación”, el llamado… es poner frente al joven el llamado al que está destinado en su vida: a ser un ser humano. De allí, entonces, que la diferencia entre instrucción y educación es que la primera es brindar nociones y la segunda es sacar afuera lo que el ser humano ya tiene adentro.


Los primeros autores de esta provocación deben ser los padres; ellos no pueden desertar de esta tarea, en cambio, sucede que muchos padres evaden. Porque de hecho, resulta más fácil decir “no puedo” y se lo delego a alguien.En cambio es necesario reconocer que una provocación como esta que necesitan los jóvenes, parte solo de un amor, como el de los padres.Con esta conciencia los profesores, inician de un amor hacia la tarea que les ha sido confiada y permitan entrar en juego la libertad de la persona que uno ha provocado, dejando de ser una imposición. De hecho, cuando un niño tiene a un profesor que le es antipático, es más difícil que aprenda algo; a los profesores simpáticos uno los recuerda siempre, es la libertad la que está en juego, la confianza. El maestro no puede ser alguien que mortifica a los estudiantes, no puede imponer su personalidad sobre el estudiante porque la tarea de educar exige un clima de libertad, que el niño o joven sea libre de seguir; el educador hace una propuesta que es educativa, provoca a través de sus propuestas; así el joven que confía en él, las acepta.La compañía que se genera de un adulto a un joven es provocación a la humanidad de éste, por lo tanto, el estudiante es el centro del proceso educativo. Si el profesor se impone como centro del proceso educativo, no desarrolla al estudiante.


Educar es el hecho de sacar afuera lo que está dentro de cada persona, su personalidad, la humanidad del ser que está en constante desarrollo pues la persona sigue formándose toda la vida. El joven es el germen de lo que luego será; entonces, el profesor hará germinar lo que cada uno tiene dentro, por ellos es que Educar es acompañar. Se forma no a buenos científicos, sino a personas con valores. Pero esta palabra “valores”, es también otra palabra abusada. El valor que un profesor transmite no es la moralidad, no existe una educación neutral, los valores que uno tiene los transmite como punto de partida para ponerse frente a un estudiante. Esta gran lucha de la educación es la gran lucha por la libertad, para formarse como persona. “Me formé con las enseñanzas del profesor Riva, porque con un profesor de este tipo pude experimentar una relación humana con él”, dice Andrea Romani. No es una teoría pedagógica, sino la experiencia de un profesor, del tipo de profesor que queremos tener entre nosotros.


Por su parte, Benedetta Negri describió cómo surgió la asociación de profesores amigos llamada The Great Teachers, que hizo que naciera en ella el deseo de dedicarse a la educación. “Con el movimiento The Others desde muy joven, siento que se revolucionó mi vida, pues con mis amigos buscábamos el significado de lo que hacíamos. La Universidad no era sólo ir a clases, sino la experiencia de un grupo de amigos con los que yo compartía esta mi necesidad de encontrar el sentido a la existencia. El profesor Riva siempre hablaba de amistad y de educación. Y así, hizo nacer el deseo, la responsabilidad de transmitir a otros este don encontrado. Más que una asociación, Great Teachers es una experiencia de amistad, con el deseo de ser verdaderos educadores; de allí nacen tantas iniciativas como el encuentro semanal de reflexión; ciclos de conferencias; cinefórum; conversatorios con docentes que con su vida demuestran esta preocupación educativa. Éstas son algunas de las actividades que se proponen en todos los países donde esta experiencia está presente”.


Continua Benedetta: “Ser educadores también significa el interesarse por todo lo que acontece, de allí se organiza la actividad educativa “libros libres” en los mercados y plazas, como se hace en Honduras, Guatemala y El Salvador, en donde se hace una acción educativa de juegos, manualidades, refuerzo escolar, arte, cuidados médicos, etc. En México hacen un trabajo educativo con los niños, llamado “Doce como los meses”; y en Nagoya, Japón, un grupo de educadores trabaja en las universidades, hacen recolectas, publican un periódico, entre otras tantas iniciativas. Este trabajo nace no porque queremos ser buenos o famosos, sino que se vuelve una pasión; es el reconocer este deseo de felicidad que tiene el otro, por el que yo comprometo mi vida. Pero, para ello es necesaria una comunidad que eduque, una Compañía que acompañe porque si educar es acompañar, para hacer una escuela no es necesario comenzar por los manuales, es decir, no se trata de cómo hacer, sino que hay que ser. Ya el hecho de dialogar entre nosotros sobre el tema es importantísimo, como primer paso; también poder expresar nuestra inconformidad, ya es bastante y cuesta.


Como también expresó una joven estudiante, cuando eligió esta carrera, quizá debió pensarlo antes, porque es una tarea heroica; estamos llamados a una tarea grande, apasionante; y cuando uno encuentra a alumnos que lo reconocen, uno como docente se da cuenta que, habiendo sido educador, también fue un gran amigo; como lo fue para nosotros el profesor Riva.




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