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Giorgio La Pira


Giorgio La Pira nació el 9 de enero de 1904 en Pozzallo, Sicilia (Italia). Era el primogénito de una familia de humildes condiciones y, a precio de grandes sacrificios, logró graduarse en contabilidad y luego licenciarse en jurisprudencia. En 1946 fue elegido para formar parte de la Asamblea Constituyente italiana. En la Constituyente desarrolla una obra de gran relieve, en particular por la formulación de los principios fundamentales que tendrán que sujetar la nueva República Italiana. El principio máximo que él ha llevado dentro de la constitución es la persona humana, lo cual la caracteriza frente a muchas otras constituciones. Para él, la persona es el centro de todo, no es el Estado quien domina.


Giorgio La Pira entre 1929 y 1939 desarrolla una intensa actividad de estudio que lo pone en contacto con la universidad de Milán “La Católica”. Es trasladado a Florencia, donde llega a ser docente de Derecho Romano. La actividad de enseñanza, y en particular el Derecho Romano, tienen para él una gran importancia: “Siento que los estudiantes me siguen, y a ellos me esfuerzo en mostrar las bellezas geométricas del derecho romano [...]. Cómo sería bonito si pudiésemos dar a los estudios jurídicos este suspiro de belleza que levanta de la técnica pura a la visión de un panorama unitario [...] Qué tarea más grande es la de los educadores si nos permite hacer comprender, por medio de la educación, que esta vida que Dios nos ha dado es un don de valor infinito. [...] ¿De la belleza de la criatura entonces, no será necesario ir a la belleza del creador?”.


En 1952, en plena época de la guerra fría, organiza el primer Congreso Internacional por la Paz y la Civilización Cristiana. De ello inicia una actividad, única en occidente, dirigida a promover contactos vivos, profundos y sistemáticos entre exponentes políticos de todos los países.


En 1955, los alcaldes de las capitales del mundo firman en el Palazzo Vecchio de su Florencia un pacto de amistad. En 1959, La Pira es invitado a Moscú, donde habla hasta con el Soviet Supremo en defensa de la pacificación y del desarme.


En 1965 encuentra a Hanoi Ho Chi-Minh, con el que define una serie de propuestas que, si no hubieran sido contrastadas por exponentes occidentales hostiles a la paz, hubieran precedido de una década el fin de la trágica guerra vietnamita.


En 1966 empieza a alejarse de la actividad pública, pero sigue manteniendo contactos internacionales como presidente de la Federación Mundial de las Ciudades Unidas. Muere el 5 de noviembre de 1977.

La Pira fue uno de los personajes públicos más importantes en Italia, en la época en que vivió y todavía hoy, respetado por todos, aunque no todos compartieran sus ideas y esto se debe seguramente a su profunda identidad con la que estaba comprometido radicalmente y que nunca escondió.



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