top of page

Kei Nemoto

Presentamos al pintor japonés Kei Nemoto que tuvimos la suerte de conocer en el año 2003 durante el el congreso internacional Tonalestate, en Italia.


Hiraku Nemoto (Kei en el mundo artístico) nació en el año de 1933, en Morioka, prefectura de Iwate, Japón. Fue el séptimo de nueve hijos de la pareja Masa y Shiroh Nemoto. Hiraku era un muchacho al que le gustaba jugar baseball con sus amigos de la escuela y que vivió una infancia tranquila hasta 1941, cuando inició la guerra del Pacífico. En 1952, ingresó al departamento de derecho de la universidad Tohoku. Es en este periodo que comienza su interés por el arte, pintando al óleo. Luego de graduarse empieza a trabajar con una petrolera y forma su familia. Su trabajo le exigía mudarse continuamente por lo que vivió en ciudades como Osaka, Kagawa, Nagoya, Wakayama. A sus cuarenta años de edad, aprendió la técnica de grabado en cobre en un centro cultural. En 1981 se mudó junto a su familia a la ciudad de Seto, prefectura de Aichi, donde se desenvolvió como director de escuela “Seirei Gakuen”.


A su trabajo siempre se acompaña su quehacer artístico. Son de hecho, de esta época algunos paisajes con la iglesia y el convento del pueblo en el bosque. Uno de sus hijos, Goro, recuerda que su padre trabajaba la lámina de cobre usando su lupa durante toda la noche. El maestro Nemoto se jubiló a la edad de sesenta y cinco años, lo que le permitió luego dedicarse a la enseñanza de las técnicas de grabado en varias escuelas cercanas a su hogar y en centros culturales como voluntario. Él amaba su labor con los niños, acompañarlos a sus casas después de las clases, gesto que cumplió hasta el último día de su vida, el 15 de enero de 2016.



OBSERVANDO CUIDADOSAMENTE EL EXTRAORDINARIO TRABAJO DEL MAESTRO NEMOTO, DESCUBRIMOS LA MARAVILLA DE LA VIDA COTIDIANA.

Su línea es fuerte pero a la vez clara y sencilla, y aun si trabajó con diferentes técnicas, el grabado fue su preferida: las tonalidades de grises que consigue a través de la yuxtaposición de las líneas nos habla de paz y serenidad. Su obra nos recuerda mucho aquella pintura metafísica de los primeros años de Giorgio De Chirico, en la cual los objetos están como en escucha y más aún, nos recuerda una pintura más emblemática, la espera de Felice Casoratti.

Todo es perfecto, es decir, en el lugar justo, como a la espera de que algo suceda, que pueda darle un sentido a lo que es absurdo (como la guerra que vivió Nemoto durante su juventud), que de un significado nuevo. Y este orden formal, esta simetría, esta proporción responde a una objetividad. En la obra del maestro nos hace pensar en un amor; el amor se organiza, el amor crea. Y es que sólo quien ama espera. Esta es la silenciosa pregunta del maestro Nemoto, “Si existes, muéstrate a mí, yo estoy en escucha”.

31 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page