La alfombra

Conferencia del artista Santos Arzú Quioto


En el marco del ciclo de actividades Embrollos, signos, lenguajes y significado, el 18 de noviembre de 2013, el Centro Cultural One Way, en Tegucigalpa, invitó al artista hondureño Santos Arzú Quioto a dialogar sobre su proyecto artístico de gran formato La alfombra.


La conferencia se desarrolló en el auditorio Leticia Ma tay de la facultad de Ciencias Administrativas y Sociales y fue ocasión de diálogo con docentes y estudiantes universitarios, además de los fieles seguidores de las iniciativas culturales del Centro Cultural One Way.


Santos Arzú Quioto, artista autodidacta, nacido en 1963, también docente en el instituto salesiano San Miguel, desde hace varios años ha realizado exposiciones en Estados Unidos, China, Corea, Perú, Santo Domingo, Italia, Brasil, Cuba, México y todos los países de Centroamérica; además en 1999, con la obra “Hora Intermedia” , se presentó en la 48° Bienal de Venecia. El profesor y artista considera que al hablar de su obra no hay nada mejor que la alusión a los lenguajes; ya que lo que sorprende del artista, más que lo minucioso de las texturas y la variedad de materiales utilizados, es que las obras por sí misma susurran, buscan, más bien, desinstalan y provocan al público. Las obras pueden no gustar o causar repulsión, pero se necesita aprender a leerlas desde la luz, el espacio, la ubicación de los cuadros.

Teniendo Arzú una vasta experiencia como docente, durante la conferencia fue explicando, paso a paso, al público presente, cómo hacer un recorrido por su obra: “leer” cada signo, cada color, forma y textura, el espacio y la luz. La alfombra, al igual que las que se hacen durante la Semana Santa, es una visión de muerte que pasa a la vida, la inmolación que tiene un sentido. La alfombra es efímera, dura mientras está instalada, luego cuando se camina sobre ella todo termina, pero la inmolación habrá valido la pena.


El recorrido por la alfombra es como un peregrinaje, vemos al fondo un punto de destino que se vuelve una eterna búsqueda. En la alfombra se interactúa con la obra, no es una pintura establecida, intocable. De hecho, se puede caminar sobre la alfombra, entrar en contacto con sus elementos. Así, nos queda el signo de interrogación, abierto: la obra ¿duerme o muere? Durante la conferencia, Arzú quiso provocar al público, la mayoría jóvenes universitarios, a tener una visión propia, aprender a leer las obras y a juzgar todo con la voz del corazón de cada uno.





12 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo