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La pena de muerte

Video Reportaje de Giorgio Fornoni


El lunes 29 de abril, en las instalaciones de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), el Centro Cultural One Way presentó el documental “La pena de muerte”, del fotorreportero italiano Giorgio Fornoni.


Este video reportaje muestra que aun si la pena de muerte no reduce los índices de criminalidad, muchos países todavía la adoptan como medio punitivo; y, a pesar de que ha sido abolida en otros, en su forma de castigar prevalece la tortura y la violación a los derechos humanos. Una de las declaraciones más impactantes, y sobre la cual se considera justo reflexionar, es la que dio el padre de una víctima; cuando se le preguntó qué pensaba sobre el asesino de su hijo, él respondió: “Perdonarlo es imposible, pero a la vez me pregunto si él es el único culpable o si la culpable es la sociedad que genera asesinos de 17 años”. Fornoni, en esta cobertura, deja reflejado que los seremos humanos son la única raza que ha convertido la pena de muerte como una norma para resolver los problemas de forma rápida y furiosa. Y es que, en el fondo, el hombre está lleno de miedo hacia el otro hombre, y piensa que al robarle la vida de un ser querido, solo puede pagarle dándole la suya. Sin embargo, solo un empeño de los países más poderosos puede hacer desaparecer esta injusticia irracional que predomina en un pueblo que busca un camino de paz, aun en medio de problemas y necesidades.


Cuando pensamos en la pena de muerte, no se puede olvidar a las víctimas inocentes y su sed de justicia; pero, al mismo tiempo, no podemos creer que esta justicia se alcanza a través de un sistema que reclama el poder para poner fin a la vida de un hombre, por muy cruel que haya sido. No puede ser justo que un hombre condene a muerte a otro, porque en lugar de la luz de la justicia se extiende la sombra de la venganza. La ley debe ser mayor que el sentimiento de rencor que surge en los afectados, no puede invadir, reprimir o eliminar la vida. Con la pena de muerte, el Estado es culpable del mismo delito que debe corregir; incluso, no hay datos que demuestren que la pena de muerte sea más disuasoria frente a la delincuencia que las penas privativas de libertad. Según un informe de Amnistía Internacional, publicado en abril de 2013, al finalizar el 2012 había al menos 23.386 personas condenadas a muerte en todo el mundo. Para ello, se utilizaron métodos de ejecución como la decapitación (en Arabia Saudita), ahorcamiento (en Afganistán y Bangladesh), inyección letal (en China y Estados Unidos) y el arma de fuego (en Bielorrusia y Corea del Norte). Y es que pareciera que en lugar de buscarle solución a un problema fuera más fácil eliminarlo, porque la lógica del mal es precisamente resolver los actos violentos con violencia. Sin embargo, a pesar de que el hombre es mísero al cometer grandes atrocidades, quien avala la pena de muerte se envuelve también en esta miseria humana. Sabemos que delante de una injusticia es difícil perdonar, porque el perdón es un volver a comenzar. No obstante, es preciso que frente al dolor no muera también la esperanza de construir una sociedad en la que el hombre pueda desear un bien para él mismo y para quien tiene a la par. La esperanza de recobrar la grandeza de la humanidad.


Giorgio Fornoni contador y periodista italiano, ha luchado con perseverancia para estudiar y alcanzar su profesionalidad. En el transcurso de los años, ha descubierto su pasión hacia la fotografía, pasión que ha evolucionado muy pronto en el deseo de documentar, de llevar a su país las experiencias de tierras muy lejanas y mensajes de personajes mundiales. Amante de la arqueología, desde hace algunos años participa en los envíos del profesor Manuel Anati, en el desierto de Negev, en busca de la monte Sinaí de la Biblia y fue a Nasca, a los enigmáticos lugares en el desierto peruano.


Es un hombre apasionado de la verdad. Con determinación muestra las realidades insoportables de la guerra y el sufrimiento humano. Desde 1975 es reportero independiente. Viaja por el mundo, generalmente a las zonas más devastadas, para realizar reportajes fotográficos que al valor artístico agregan un valor antropológico y social. De cada viaje realiza videos, que han encontrado siempre mayor espacio en importantes redes televisivas nacionales e internacionales. Realizó, entre otros, un impactante video reportaje titulado: “Los límites del hombre”. En él muestra el testimonio y el esperanzador, amoroso y pacífico mensaje de algunos sobrevivientes de masacres y catástrofes de varias partes del mundo; lo que recuerda que no se puede ni se debe dejar de creer en la grandeza del hombre. Y es que aunque el ser humano ha alcanzado un “progreso”, hasta hace algunos años inimaginable, ha sido incapaz de dominar su hambre de riqueza, y esta lo ha llevado, una y otra vez, a lo largo de la historia, a cometer atrocidades. El inimaginable avance está acompañado de inimaginables barbaries (campos de concentración, conflictos bélicos en gran parte del mundo, pobreza, hambre, destrucción indiscriminada del medio ambiente y un sin fin de etcéteras); tal parece que el hombre es incapaz de crear progreso sin crear destrucción, de crear libertad sin crear esclavitud, de crear riqueza sin crear pobreza, de crear grandeza sin crear miseria. Así pues, Giorgio Fornoni muestra con todo su trabajo que el hombre es grande, pero también mísero, contingente y limitado; capaz de las más grandes hazañas y de las peores crueldades, por lo que tiene que estar siempre vigilante, pidiendo y esperando que el totalmente Otro satisfaga su verdadera hambre de plena realización. A la pregunta: ¿Cuál es la motivación profunda que te empuja a emprender un nuevo viaje?, contesta: “Me interesa la precariedad del hombre. No logro imaginarme lejos de la humanidad que sufre. “Y no es que un nuevo viaje borre las angustias del viaje anterior. Es como si llevara en mi espalda una canasta: cada vez pongo dentro de esta un peso".



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