top of page

La vuelta al mundo

Guerra: empeñarse en detenerla o en no verla


El mundo actual está lleno de guerras y conflictos que hemos aprendido a llamar con “dóciles” nombres para justificar las acciones violentas de los países, sin embargo, construir una sociedad de paz es todavía posible allí donde se escucha y comparte con el otro.


Hoy, Corea del Norte y Corea del Sur son más distantes. Hoy, cada vez más, se habla de la guerra nuclear. Más allá del análisis, más o menos posibilita en un escenario tan devastador, de nuevo se perfila el vacío legal internacional en torno a esta arma.


Hemos aprendido a ser astutos a la hora de la guerra, nunca la pronunciamos como una palabra aislada, sino acompañada de otras más dóciles como “preventiva”, “humanitaria”, “democrática”, “ética”, “santa”. Con estos hermosos adjetivos se justifica la intervención francesa en Malí como una defensa de los intereses de la población; así como siguen muriendo personas en Afganistán e Irak como resultado de las guerras preventivas y de la exportación de la democracia estadounidense; y también Chechenia se ha reducido a una “tierra de terroristas”.


Es por ello que la solidaridad, la paz y el pluralismo son cada vez más urgentes de crear en una sociedad que está acostumbrada a ver sólo su propio jardín. Los cambios pueden dar lugar a muchos miedos y a muchos pliegues de interés privado, o pueden llevar a reprimir la identidad. La salida de estos peligros solo se puede encontrar en quienes no trabajan en el fundamentalismo o en el prejuicio, sino en las necesidades de escucha, de diálogo y de intercambio de necesidades. En este sentido, compartir el pan juntos siempre será la única manera de construir la paz.



18 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page