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Las llaves del reino

John M. Stahl (director), 1944


“Las llaves del reino” es una película de 1944 basada en el libro de Archibald Joseph Cronin que lleva el mismo título. Se trata de la historia de Francis Chisholm contada a través de su diario.


El protagonista, Francis, vive una niñez donde aprende que en la vida hay cosas alegres y cosas dolorosas, pero todas están presentes para llevar más allá en la búsqueda de una identidad. A través de hechos concretos que le acontecen; como los estudios, la muchacha que le gusta, los amigos que tiene y los maestros que encuentra, empieza a aprender a escuchar la voz de su conciencia. Esta voz lo lleva a tomar las decisiones más importantes para su vida en consecuencia de los deseos más profundos de su corazón. Sobre todo, decide dedicarse totalmente a la construcción de una realidad más grande y profunda; aquellos “reino de los cielos” de los cuales dice: “las llaves están en nuestras manos”. A esta tarea él dedica toda su vida, sin descanso y sin detenerse frente a las circunstancias adversas. Las personas que lo rodean no pueden quedarse indiferentes frente a su forma de actuar, frente a la voluntad de querer realizar su misión: ninguna circunstancia puede ser, para Francis, una dificultad, todas son ocasiones para poner a la obra estas “llaves del reino”.


La historia es asombrosa por el modo en el cual un destino misterioso alcanza Francis, lo involucra en una perspectiva nueva, gana sus resistencias abrazandolo y llevando a cumplimento su libertad. De esto abrazo surge la tarea de Francis, que no es planificada, si no inesperada, provocada por encuentros y acontecimientos. De hecho, en su vida el padre Francis encuentra muchísimas personas, algunas de estas se vuelven sus amigos que ama hasta el extremo y en profundidad. Un amor muy práctico y operativo, siempre en tensión hasta el ideal de una realización común.


Consecuencia de esta decisión es una actitud muy libre y clara en la forma de encarar siempre una vida llena de adversidades. De hecho, Francis no vive separado de la realidad en un mundo perfecto, al contrario, enfrenta siempre problemas nuevos justamente a causa de su forma de relacionarse con las personas. Sus relaciones con todos los hombres y las mujeres que encuentra; pobres o ricos, poderosos o sencillos, chocan siempre con la claridad de su misión; no se puede encontrar a él sin darse cuenta de inmediato de su misión.


Vale la pena ver esta película porque cuenta, con ironía y seriedad, la alegría de una vida dedicada a la tarea de estar con los demás sin pretensiones, sino custodiándolos amorosamente. Una vida que provoca a crear relaciones entre las personas que puedan fundarse sobre la escucha de las respectivas conciencias, en los deseos mas verdaderos que acomunan el corazon de todos los hombres. Una vida así resulta ser libre de la esclavidud del egoísmo, de la pretensión, de los resultados programados; una vida dedicada es una vida libre. Esto es lo que pasa cuando se decide escuchar la voz del corazón.



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