Los indefensos

Conferencia de la Licda. Claudia Solito


Claudia Solito, abogada salvadoreña, ha sido parte de la conferencia brindada por el Centro Cultural One Way, el 24 de noviembre de 2018, en la Biblioteca Central de la Universidad de San Carlos, Ciudad de Guatemala, Guatemala.


El término “indefenso” viene del latín “indefensus”, el que no tiene protección y está sin defensa. Pero nuestra concepción, por ello, no se reduce a una fragilidad material o a la pobreza, de hecho todos podemos ser indefensos cuando perdemos la conciencia de lo que somos y de lo que buscamos; cuando perdemos nuestra identidad quedamos a merced del poder.


En un particular de la pintura “La noche de los pobres” el artista Diego Rivera muestra un grupo de mujeres, niños y hombres, dormidos uno encima del otro. Ellos son los indefensos y representan aquellos que duermen el sueño de la indiferencia, el sueño del dejarse arrastrar por la mentalidad de todos y, frente a la existencia, la peor indefensión es el no tener preguntas, el no percibir que existe un bien, el no hacer ninguna búsqueda y el quedarse indiferente. Luchar contra la indefensión significa, entonces, permitir a todos buscar libremente la propia realización y trabajar para el derecho significa empeñarse en la plena tutela, empezando por uno mismo, por la realización de quien nos rodea y de todo nuestro entorno. Así que, buscar la justicia coincide con buscar la propia realización, es decir, buscar un ideal operativo, un principio superior que le dé sentido a todo y este es también el deseo del bien. Se trata de un deseo humano, no jurídico, ni legal, porque una ley no podría regular mi realización y sería limitada.


Por ello, el derecho no realiza, sino que tutela la búsqueda y este es su fin.


En El Salvador, con un grupo de abogados preocupados por el contexto en el que vivimos, nos reunimos y decidimos compartir este afán, poner en común el conocimiento, humanizar la profesión y así buscar el bien común. De allí surgieron las asesorías legales gratuitas, las cuales llevamos a cabo desde el año 2012. Visitamos pueblos donde hay personas que no saben leer ni escribir y las asesoramos sobre las formas de solucionar sus problemas legales: obtener documento de identidad, asentar a sus hijos, registrar su casa o terreno, entre otros.


Queremos poner en común lo que se sabemos no para ser buenos sino por una necesidad que uno siente. ¿Cómo puedo ser feliz si veo que el otro sufre o está mal? ¿Qué clase de felicidad sería la mía? Llevar un servicio al otro a través de la profesión, es la búsqueda del bien común, luego las formas se inventan. Toda persona tiene necesidades, pero hay una necesidad más fuerte, aquella de amistad.


No es una fantasía, es un bien que yo busco, es una unidad operativa con quien me rodea, es el deseo de construir algo juntos. Pensar en los demás es pensar también en mi autenticidad, en mi verdad. Ponerse en búsqueda de un significado para la existencia. Buscar la verdad de mi persona es ponerme en función del otro, moviéndome hacia la óptica de la unidad.


Si no buscamos un sentido del por qué hacemos las cosas, poco a poco quedamos como personas indefensas, que sobreviven sin vivir. Reconocer que el otro tiene las mismas exigencias de realización que yo, da vida a la necesidad de amistad, al deseo de realizarnos juntos. Ofrecer un servicio al otro corresponde al cumplimiento de esta necesidad de construir unidad, una pasión humana por construir lugares de compañía, lugares en donde se ve a la persona en su conjunto. Esta es una invitación a caminar, para descubrir, juntos, un juicio común, que haga el entorno cotidiano más justo y más próspero.



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