top of page

Mi canto que les adeudo a mis amigos


Publicamos una intervención de nuestra amiga Maida Ochoa, en el evento internacional “Tonalestate”


Siempre amé cantar; pero, con el pasar del tiempo, esta experiencia educativa de amistad con los amigos que encontré hace años me fue enseñando un criterio y una visión de la vida muy distinta de la que, normalmente, enseña la mentalidad común. Entonces, al “escoger” las canciones que cantaría alegremente en encuentros, conciertos o al estar con amigos, quería que sus letras tuvieran un contenido, que transmitieran “algo” en función del humano. Aun si fueran canciones de amor o sencillas coplas del pueblo, que tuvieran un motivo que las hiciera más bonitas y más queridas.


Hoy, estas canciones, son parte de mi historia y de mi identidad.


Mi primera actitud es contra la injusticia y la indiferencia del hombre hacia los demás hombres. La pobreza extrema, la soledad, el abandono, la barbarie, la inmigración, el abuso y todo tipo de violencia, son los signos de los tiempos. Por ejemplo Casas de cartón, de los Guaraguao, cuenta gráficamente cómo viven los pobres de mi tierra mientras los perros, en la casa del patrón, reciben educación para que no muerdan los diarios. En No basta rezar, de Ali Primera, se menciona la instrumentalización de las religiones mismas: el pobre reza pidiendo el pan para el hijo, mientras el piloto, en el avión, reza para ir a bombardear a los niños de Vietnam.


Estas canciones que interpreto, que son de autores muy reconocidos de América Latina, expresan en sus letras ideas y pensamientos con los que me identifico; al igual que el poeta que hace suyas las alegrías y los sufrimientos de los hombres del mundo. Pero esta sensibilidad, esta actitud de “no dejar pasar nada”, nacen también de un encuentro que hice tiempo atrás, que no sólo me ha hecho más feliz, sino que me ha ayudado a encontrar un sentido, un “algo” al cual dedicar la vida.


A mis amigos, de Facundo Cabral, contiene palabras que yo deseo dirigir a mis amigos que desde el inicial One Way han difundido este movimiento por el mundo; y ahora, más aún, dedico 100 mil millones de veces la canción Amigo, del brasileño Roberto Carlos, a mi gran amigo, el profesor Giovanni Riva, que nos dejó recientemente y que nos acompaña con su presencia transparente. El amigo, cuando lo es de verdad, está siempre a tu lado en los momentos más difíciles.


Esta amistad, este amor, han sido un don que ha hecho nacer una comunidad en mi lejano país. Yo soy latinoamericano, de Palito Ortega, dice que “somos gente buena de corazón y entre todos, poco a poco, vamos forjando el destino de una tierra que florece”, más allá, agrego yo, de la violencia que crece cada día.


Hay otras canciones latinoamericanas, de varios autores, de temas amorosos y apasionados, llenos de nostalgia, que nos recuerdan la realidad presente: Reloj, Mujer, Solamente una vez, Gotas de cristal y, una muy alegre, Parece que va llover, de Pedro Infante, me gusta cuando dice “El agua la manda Dios, pero si no pagas, no te la da el alcalde…”.


Finalmente, tengo en mi repertorio otras canciones netamente hondureñas, recogidas del folclor y la tradición, como El bananero y A la capotín, llenas de inocencia y cotidianidad.


Deseo que esta Compañía de amigos siga celebrando el valor de la amistad con este evento de gran magnitud como es el Tonalestate; para que así nuestra voz, en mi caso hecha canción, contribuya humildemente a construir una nueva humanidad.


por Maida Rosibel Ochoa Pineda.



13 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo
bottom of page