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Para un principio superior, comenzando por nosotros mismos

Conferencia del Licenciado Sidney Blanco


El Centro Cultural One Way presentó el miércoles 10 de diciembre de 2012, en el Museo Nacional de Antropología (MUA) de la Universidad Tecnológica de El Salvador, al licenciado Sidney Blanco, magistrado de la Corte Suprema de Justicia.


Sidney Blanco nació el 12 de septiembre de 1961, en Intipucá, La Unión, El Salvador. Una vez terminado el bachillerato decidió ir a vivir a San Salvador para comenzar la carrera de Ciencias Jurídicas en la Universidad Salvadoreña Alberto Masferrer (USAM).


Su primer acercamiento a un tribunal fue en 1985. Comenzó como auxiliar en el Juzgado Tercero de lo Penal, donde tuvo su primer contacto en esa área. “El derecho penal está considerado la miseria del derecho. Es un derecho conflictivo”, aseguró. Sin embargo, “fue allí donde tuve mi primer encuentro con los rostros de las víctimas (...), empecé a escucharlas y sentí el deseo de velar por sus derechos”. Trabajando en la Fiscalía General de la República se involucró en el caso de los padres jesuitas, asesinados en 1989, a pesar de recibir amenazas constantes.


“Me decían que estaba muy joven, que dejara ese caso; fue entonces cuando en 1991 decidí dejar la Fiscalía y ser el defensor particular de los jesuitas; pero, cuando las amenazas se volvieron insoportables tuve que salir del país y me fui a España (...). Creo que las experiencias lo van formando a uno, y el dolor también te da la capacidad de soportar”.


En su diálogo con los asistentes, Sidney Blanco habló sobre el ideal de alcanzar la justicia; para él, ésta se alcanza sólo conociendo la verdad. “Aunque muchos dicen que alcanzarla es una utopía, porque la verdad de lo que ocurrió no es la que llega a los tribunales, creo que siempre debe haber una completa investigación para acercarse a la verdad lo más que se pueda”, expresó. Por otro lado, aseguró que una de sus mayores satisfacciones en su trabajo como juez fue lograr reabrir casos archivados y esclarecerlos, a fin de que no quedaran impunes. No obstante, manifestó que aun si ha logrado realizar muchas cosas que había planeado, no puede decir de haber llegado al final y pensar que no hay más por hacer. “No he quitado mi visión de la búsqueda de la justicia, porque siempre tengo la esperanza de encontrar algo más”, dijo.


Al final de su ponencia, Sidney Blanco dirigió un mensaje a los jóvenes: “Los jóvenes deben cuestionarse sobre cada cosa que sucede y, a pesar de caminar en medio de la impunidad, no deben dejarse arrastrar por ella”. Terminada su intervención, se dejó un espacio para las preguntas y comentarios.


Si miramos atentamente, existe una enorme tensión por el sufrimiento del mal social -pasado y presente- que ha destruido y destruye a la humanidad. Si las personas no cierran los ojos y se dejan distraer, pueden advertir un movimiento de rebelión frente a la violencia y a la injusticia de sociabilidad, de amistad y de comunión. Y es que los hombres no sabemos porqué existe el mal, sólo sabemos que no debería estar allí; por lo tanto, la única respuesta válida es la acción en la esperanza; aquella esperanza de una nueva humanidad que nuestro corazón anhela.



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