Planta, depredador, ser vivo

Conferencia del Prof. Alejandro Corpeño


Alejandro Corpeño, profesor y filósofo, fue invitado por el Centro Cultural One Way, de Honduras, para dialogar sobre “Planta, depredador, ser vivo", el día jueves 28 de junio de 2012, en el Museo Casa Morazán.


El catedrático, enfocándose en el tema de la ética objetivista, explicó, con argumentaciones filosóficas-antropológicas, la situación socioeconómica mundial. Después de una breve reseña sobre los sistemas arbitrarios que dominan las relaciones sociales, Corpeño pasó a explicar diversos tipos de normas éticas, desde el punto de vista filosófico, religioso, moral y de los derechos humanos.


Esto para diferenciar las dos tendencias existentes: la ética objetivista (existe una sola verdad) y el subjetivismo moral (todo es relativo); y justamente esta última tendencia es el problema de la sociedad hondureña: las leyes son relativas, los juegos económicos son relativos, la “justicia” es relativa. Reina solo el egocentrismo y el interés personal, mientras que la posición más justa, según el profesor, debería ser aquella que dice San Pablo: “El que no trabaja, que no coma”.


De aquí se diferencian tres posturas en las cuales podríamos clasificar el ser humano, según su modus vivendi: planta, la cual no hace nada y vive con lo que recibe del cielo y le proporciona la tierra; depredador, quien asesina para alimentarse; y ser vivo, que existe exclusivamente de lo que produce con su trabajo. Este último sería el modo de vida más sincero y verdadero, según la filosofía de Ayn Rand (1905–1982).


Entre el expositor y el público se creó también un diálogo abierto. Fue un conversatorio más que una ponencia, realizando así el auspiciado clima de debate propuesto por el Centro Cultural One Way. De esta manera fue emergiendo un intento de respuesta a la situación del país. El filósofo habló de derechos, pero también de los olvidados “deberes”. “La dificultad fundamental es que hemos crecido en una sociedad donde se nos ha enseñado que importo solo yo; el individualismo y el divide et impera que son las normas que dictan las relaciones humanas”, expresó.


A tal propósito, entre las diferentes preguntas y comentarios, surgió una frase de Vladimir Yankelevich: “Yo soy el centro de todo deber y los demás tienen todos los derechos. Yo soy el punto donde debe expresarse cada deber hacia el otro, pero él tiene todos los derechos”. Se trata entonces de un servicio hacia los demás, de un reconocer que también en el otro existe una necesidad de realización, social, económica, humana, y no de un capitalismo despiadado que se impone a las personas o de un velar por el propio bienestar.





14 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo