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¿Quién dignificará el trabajo?

Conferencia con Licda. Astrid Valencia



El lunes 28 de octubre de 2013, en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, el Centro Cultural One Way, invitó a Astrid Valencia, abogada especialista en derechos humanos, a compartir su experiencia respecto a los derechos laborales.


Cuando hablamos de trabajo deseamos que en nuestro ambiente se respeten nuestros derechos, que tengamos las prestaciones de ley, en fin, que nos ofrezcan condiciones dignas para llevar adelante nuestra labor. Sin embargo, muchas personas no reciben los beneficios que por ley les corresponden. No es necesario ir tan lejos, al hacer un análisis sobre las condiciones de trabajo en Centroamérica, uno no puede dejar de preguntarse si existen condiciones dignas para las personas.





Según el Tercer Informe del 2009, del Observatorio Laboral Centroamericano, “la creación del empleo en Centroamérica es de baja calidad, concentrándose en el mercado informal y en ocupaciones poco cualificadas. Adicionalmente, se detectan deficiencias en las condiciones con las cuales se insertan al mercado laboral un gran número de personas, quienes no están reconocidos ni protegidos por los marcos jurídicos y reglamentarios, especialmente las mujeres y los jóvenes. Desafortunadamente, estas condiciones laborales precarias impiden a estas personas mejorar su calidad de vida”. Hoy en día se habla mucho sobre la flexibilización laboral (forma de suavizar la interpretación de las normas laborales); pero, en realidad, ¿esta favorece a los empleados o es una herramienta para atraer la inversión y crear empleos sin tomar en cuenta la dignidad del trabajador? En Centroamérica, el 32% de la población labora 49 horas semanales, y la ley establece que sean 44; asimismo, se da con frecuencia el subempleo invisible, el cual consiste en que los empleados trabajan las horas establecidas por la ley, pero se les paga menos del mínimo.



De igual manera, existen trabajos a los cuales nadie hace referencia, tal es el caso del trabajo doméstico: una de sus particularidades consiste en que el contrato puede ser escrito o verbal, esto último da inseguridad jurídica; además, la jornada laboral puede ser hasta de 12 horas, sin pago de horas extras. También la agricultura es un importante sector de la economía, pero en el país, muchos dejaron de trabajar en el sector por las malas condiciones laborales: tienen la jornada más larga (28 horas más), ganan 9% menos, están expuestos a químicos, hay falta de seguridad social y no tienen pago de horas extras. Así también habló sobre el trabajo en la construcción, en donde el 23% de las personas proviene de Centroamérica. Sin embargo, debido a los subcontratistas, hay un gran obstáculo al acceso a la justicia, sólo el 57.14% se encuentra afiliado al seguro social, ganan 20.78% menos que los empleados nacionales, trabajan 18 horas más y en condiciones peligrosas de seguridad.


Frente a todos estos problemas y realidades, Astrid ha trabajado en promover ese deseo de justicia, que existe en todas las personas, y en defender los derechos de quienes son explotados y marginados. Para ella, “en la sociedad hay una crisis de solidaridad que nos hace (a todos) divorciarnos de la realidad y caer en la indiferencia”.



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