Santa Claus, quitate la mascara


La Navidad, ¿qué es? ¿Santa Claus? Invención, fantasía o realidad, la Navidad recuerda el nacimiento de un cierto Jesús de Nazaret.


Él era un hombre bueno, inteligente, piadoso, capaz de amar y de luchar, amigo de los hombres, cercano a los miserables.


¿Cómo es entonces que la recurrencia de este nacimiento hace solamente pensar en los regalos, en los gastos, en el consumismo, en la alegría frívola y en las jornadas en las que se olvida el compartir, el amor y el dolor de esta vida y de esta humanidad?


Preocuparte del “poco” (es un decir) dinero, necios en el “quedar bien” y en el “estar a la moda”, completamente desinteresados del dolor y del martirio ajeno (mira las guerras, las barbaries, las muertes, las injusticias, etc.). Se vive la Navidad sin saber (sin “querer” saber) que, mientras vivo mi alegría, se vive también el dolor ajeno.


Compramos, lucimos, paseamos, hablamos por hablar, nos decimos también cristianos; pero, tal vez, nos hemos olvidado de ser humanos, como lo era aquel cuya Navidad se recuerda también este año, aquel que los poderes mataron.


Ciertamente: nosotros somos cristianos, pero éste es un discurso realista y humano; es la invitación a todos nosotros para desear un corazón y una vida más libres, de hombres lúcidos y humanos…


y ¡Feliz Navidad!



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