Trabajo e Identidad Social

Conferencia del Dr. Héctor Dada Hirezi


El Centro Cultural One Way, continuando su diálogo sobre el tema del trabajo, invitó el pasado 27 de junio de 2019 al Dr. Héctor Dada Hirezi, reconocido político salvadoreño, para compartir su experiencia sobre el sentido del trabajo y sobre los desafíos y retos que conlleva el no dejar de lado la propia humanidad y la propia realización.



El Dr. Dada Hirezi partió de su experiencia personal y analizó a profundidad el sentido del trabajo, sus desafíos y objetivos en relación con los demás. Expresó que a pesar que entre el público y su persona había dos generaciones que los separaban-sumado a que su experiencia se desarrolló en circunstancias muy disímiles a las de hoy en día-, los elementos conceptuales y éticos que se tenía frente al trabajo eran similares.


El relator explicó que el trabajo debía ser visto no sólo como una forma de hacer dinero, sino como un generador de la identidad social; además de ser fruto de la identidad social que se tenía. Que era evidente que cada uno tenía vocaciones particulares y que todos los seres humanos eran distintos, con habilidades propias, pero una característica esencial era que el ser humano era un ser individual y, simultáneamente, un ser social. Que el hombre era un ser libre y esto era lo que lo hacía responsable. Y la libertad la podía ejercer sólo en relación con los demás, con sus propias virtudes, sus propias habilidades, sus propios defectos y sus propias debilidades.


Partiendo de lo anterior, el Dr. Dada planteó que el trabajo no era sólo aquel que te permitía ganar dinero y vivir dignamente, sino que también posibilitaba la ocasión de encontrarse con un grupo de iguales, viviendo en comunidad con los demás y de ser amigos.


Retomando la publicación del Centro Cultural One Way, “El trabajo como proyecto común”, subrayó que el ser humano era un ser incapaz de estar quieto; aún en los espacios de ocio hacía algo. Que el ocio no era no hacer nada, sino dedicarse a cosas que lo hicieran feliz; y normalmente, lo que hacía feliz a las personas era trabajar junto a otros. Que el hombre sentía la urgencia y la necesidad de ocuparse, por ello el trabajo era la manera de buscar la modificación del entorno, la energía humana que se aplicaba a la realidad para transformarla según un diseño.


Así, el hombre era capaz de producir beneficios para sí y, por ello, el trabajo satisfacía, también, una necesidad material, ésta vista como un financiar la reproducción de la propia vida: un niño es dependiente de sus padres, pero cuando llega a adulto necesita trabajar, producir sus propios ingresos para poder desarrollarse. En este sentido el trabajo era un instrumento de realización personal, se volvía parte de la propia identidad.


Sostuvo que un individuo podía pensar equivocadamente, que su única realización era tener dinero y por esto trabajaría con esa idea; pero un ser humano que respetara su dignidad como persona no podría trabajar sólo para ganar dinero, sino que trabajaría para elevar su calidad como persona y esto era esencial. Por ejemplo, se podía trabajar en aspectos que fueran útiles a la sociedad, aunque no fueran remuneradas. Por ello, trabajo no era sinónimo de una actividad remunerada.


El Dr. Dada reiteró que uno buscaba un trabajo porque le permitía tener una vida digna, pero que no se reducía a ganar un salario, sino que la actividad que se hacía permitía alcanzar los propios objetivos, la visión de la propia dignidad; y que la responsabilidad de vivir en la sociedad significaba poder colaborar con los demás en la misma actividad productiva, produciendo para mejorar la vida de los otros, porque nuestra vida difícilmente mejoraría sin una visión colectiva.



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