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Una vida dedicada

Conferencia sobre el prof. Giovanni Riva

El miércoles 24 de octubre de 2012, en el auditorio de Aulas “D” (UCA), el Centro Cultural One Way desarrolló la conferencia “Giovanni Riva: una vida dedicada”.

“En esta primera ponencia, One Way presenta la figura del profesor Riva, quien fue un hombre excepcional, además de un amigo y un maestro, con gran significado en la vida de muchos, y que nos ha dejado hace unos seis meses. Alguien que se ha olvidado de sí mismo para servir al hombre como tal y a su humanidad. Es propiamente la dedicación de su vida la que ha hecho surgir, entre varias otras, obras e iniciativas; también nuestro Centro Cultural “One Way”. Por ello, habría sido un poco ilógico el no iniciar este ciclo de conferencias, sobre “Vidas dedicadas”, sin presentarlo a él como primer ejemplo de lo que consideramos signifique dedicar la propia vida.”

El profesor Riva fue una persona profundamente comprometida con actividades culturales, educativas y sociales. Pero la particularidad de tales actividades suyas es que éstas se fundamentan, esencialmente, en el valor de la persona y en el intento por darse cuenta, a través de las mismas actividades y de cada trabajo, del amor que, en el vivir cotidiano y en la historia, un “misterioso desconocido” tiene, evidentemente, hacia cada existencia humana. Por esto, al fundar escuelas, institutos y universidades, él ha sido incansable en presentar este “misterioso desconocido”, como aquel que puede volver la vida humana bella y significativa.

Inició su trabajo de educador, que lo acompañó toda la vida, en Milán, donde trabajaba y estaba inscrito en la Facultad de Letras y Filosofía de la “Università Cattolica del Sacro Cuore”. En aquellos años, Giovanni decidió transferirse a la ciudad de Reggio Emilia, donde trabajaba como profesor, y allí fue invitado a dirigir una conferencia a unos jóvenes en el Centro Estudiantil “San Giorgio”. Era 1967 y nadie se habría esperado que de aquella sencilla invitación, de aquel encuentro descuidado por muchos, hubiese nacido una experiencia capaz de traspasar fronteras y dar un significado a la existencia de tantas personas.

En la situación social y cultural que estamos viviendo, el ideal humano es el bienestar material y financiero. Esto nos induce a vivir “quietos” en el propio y privado interés personal o de familia o de clan. Al fondo, no estamos ya dispuestos al sacrificio por nadie y por nada, viviendo el desinterés de la mentalidad común, hasta llegar incluso a ser cínicos; y, lamentablemente, esto el hombre de hoy lo transmite a sus hijos y a las generaciones futuras. ¿Cómo hacer frente a este dominio del interés individual? Giovanni decía: “Es urgente encontrar caminos para que la vida humana sea más digna. La paz no puede ser un no molestarse recíprocamente. Exige un gran trabajo educativo y cultural que contribuya a formar hombres nuevos, deseosos de entrar en política de la polis, es decir, de la construcción de la justicia, de la verdad y de la paz”.

De hecho, el primer nombre que Giovanni eligió para esta aventura humana, y que nosotros hemos luego retomado, ya lo dice todo: “One Way, ¡vía única! Escogimos un solo camino, el de ir hasta el fondo en reconocer que en Jesús estaba la respuesta a nuestras expectativas y necesidades. Era una afirmación, para muchos, y no solo en aquel entonces, paradójica, si no contradictoria, y sabíamos, muy claramente, que esta afirmación habría tenido sentido únicamente si hubiéramos buscado vivir como él vivió, es decir, con su pasión por el hombre, por la felicidad del hombre, por la realización del hombre, por su verdad y por la justicia. Pensábamos que no era necesario continuar discutiendo con desmesuradas teorías acerca de Jesús, sino que era necesario hacerlo revivir entre la gente, en la situación concreta y en todas las circunstancias”.

La característica que nos transmitía era justamente la de estar atentos, cada día, a escuchar cuanto sucedía, en el mundo, para poderse preguntar: “Entonces: ante este hecho, ¿nosotros, qué decimos? ¿Nosotros, qué hacemos?”. La tarea era doble: no solamente la de intervenir públicamente, sino también aquella de preparar a los jóvenes a crearse un juicio acerca de los sucesos y a ser capaces de decirlo en público, a todos. En estas palabras se evidencia su atención educativa que nacía de la convicción de que cada hombre busca su realización, un sentido para su vida, una amistad verdadera capaz de llenar de significado el tiempo de la jornada, la fatiga del estudio y también el deseo de lucha, propio de la juventud.

Otro aspecto muy importante para Giovanni Riva era la política, vista como fruto de una acción que obra por un orden y por un principio superior de justicia, de humanidad y de paz. Cuando se dice política es fácil pensar en la toma de poder y en aspectos particulares de todo aquel complejo de técnicas o de medios que se dan para el manejo de las instituciones, de la economía, de los partidos, de las elecciones, del referéndum o de las técnicas de gobierno. Sin embargo, es preciso y urgente retomar el verdadero concepto de política.

Decía Giovanni que “el objeto formal propio de la política es la búsqueda de aquello que es esencial para el desarrollo del hombre; y esta afirmación debe ser proclamada sin temor y en cualquier situación, porque, de lo contrario, esta no es respetada. Afirmándola, será necesario, luego, caso a caso, descubrir las implicaciones prácticas; o será necesario entender cómo el hombre no es respetado por las legislaciones concretas. Creo que partiendo de esta aclaración del fin, la política podrá ser o regresar a ser justa”.

Esto es lo que hemos vivido junto a Giovanni, que hoy llevamos en nuestro corazón y que queremos continuar viviendo y haciendo crecer.



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