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Voluntad y poder en la literatura

Conferencia con la profesora Melissa Merlo


El día viernes 19 de febrero de 2016, en las instalaciones de la Librería Universitaria” José Trinidad Reyes”, de Tegucigalpa, Honduras, se llevó a cabo la conferencia: Y que se haga mi voluntad, de la catedrática y escritora Melissa Merlo, como parte del ciclo de conferencias del Centro Cultural One Way: Fiat voluntas mea. La profesora Merlo es docente de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, además de ser autora de libros y publicaciones, y conferencista en diversos congresos a nivel nacional e internacional.


La profesora Merlo nos habló de la voluntad y del poder en la literatura, haciendo un rápido excursus sobre escritores y los personajes que pueblan las hojas de sus obras literarias. La conferencia comenzó con la pregunta ¿qué es la voluntad?, y si realmente somos dominadores de nuestra voluntad, o ¿será que hay alguien más que nos maneja a su gusto? La palabra poder de hecho, significa “amo”, “dueño”. Esta relación estrecha entre criatura y creador pone en evidencia que existe una voluntad que precede la propia.


Este es el caso de la literatura, donde el autor dota a sus personajes de una cierta libertad. El primer texto donde esto se manifiesta es la gran biblioteca hebrea, ya que desde el punto de vista literario en este caso, en donde se encuentra la fuente de la voluntad, y también del poder, el poder que acompaña el ceder la voluntad a otro. La literatura universal encierra muchos secretos. Uno de ellos, y que a veces puede percibirse entre líneas, es la voluntad creadora del escritor, que en su silla de inventor de mundos ficticios, crea también voluntades. A cada personaje le fabrica una voluntad, le regala el poder de hacer y deshacer dentro de ese mundo irreal. En qué momento el personaje de una obra, se da cuenta de que tiene voluntad para sí, y que ni su propio creador podrá interferir, ¿será acaso una voluntad ficticia?


En qué momento el escritor deja que su personaje vague por el mundo, sin él, sin necesitarlo. ¿Acaso el Quijote no superó a Cervantes, viviendo más allá de las hojas del famoso libro, diciendo frases que su autor nunca pensó para él? ¿Está en el escritor el poder de otorgar voluntad propia a un personaje, y permitirle trascender la obra, y vagar por el mundo hablando muchas lenguas, llegando a la vida de las personas sin siquiera haber sido leído?


Quizás algo más grande que el escritor, más grande que su obra, más grande que sus personajes ha dicho: “que se haga mi voluntad, que el escritor escriba lo que yo quiera, que sea un instrumento”. Puede ser que ese algo, venerado por el escritor, y al que llamamos Literatura, sea casa y mesa de voluntades, en donde escritores y personajes comen y beben juntos, en donde no se sabe quién creó a quién, en donde no se puede distinguir qué voluntad es la que prevalecerá cuando la obra cobre vida en un libro. Seremos nosotros escritores de nuestras vidas o somos personajes creados por la voluntad de otro”. “Esa pregunta no debe ser contestada aquí”, aseveró la profesora Merlo, “no vaya a ser que alguno de nosotros desaparezca de un soplo por la voluntad del autor que nos escribe”, concluía.



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