Voluntariado: educación a la amistad verdadera

Conferencia impartida por voluntarios de la

Fundación Divina Providencia


El 27 de febrero de 2013, One Way presentó el trabajo de la Fundación Divina Providencia (Fundipro), bajo el tema “Voluntariado: educación a la amistad verdadera”. La conferencia se desarrolló en las instalaciones de la UCA.


Cada hombre, de cualquier tiempo y país, siente la urgente tarea de dar un sentido a su actuar y finalmente a su existencia. Desde esta necesidad humana nace una consecuencia fundamental: la sociabilidad. Dicho de una forma más sencilla: la necesidad de realización (que en un primer momento puede parecer individualista, pero no lo es) me empuja hacia los demás. Mi realización es posible únicamente en una unidad con el otro hombre; esto, como fácilmente se puede entender, tiene una gran incidencia en la vida real y social.


El ser humano, moviéndose, actuando, ayudando, construyendo y viviendo, se siente unido a los demás hombres; y esta unidad le hace descubrir lo que tiene en común con ellos. Su verdadera grandeza no se muestra en cuánto dinero tiene, en cuánto poder puede ejercer o en cuánto reconocimiento público logra mover hacia sí mismo, sino que su grandeza está en una pasión por construir la verdadera sociabilidad, pasión que nace del reconocer el único corazón común. El Centro Cultural One Way está consciente de que es necesario no solo recuperar aquella actitud humana de compartir el dolor y la miseria que la injusticia hace pesar sobre los hombres, sino también recuperar lo que solo vuelve auténtico y verdadero a cada ser humano: la construcción de una sociabilidad ideal y operativa.


Durante el evento, dos voluntarios de Fundipro contaron su experiencia en dos proyectos de la Fundación.


Sonia Solito, estudiante universitaria, habló sobre el Aula de Refuerzo Escolar y Humano “Las Abejitas”, un proyecto en el cual se trabaja con niños y jóvenes de la comunidad Las Margaritas, en Santa Tecla. “Desde que fui por primera vez me gustó mucho la forma de trabajo con los niños, ya que se hacían diversas actividades con ellos. Cómo dividimos a los niños en pequeños y grandes, yo siempre he preferido ir con los chiquitos, pero de vez en cuando también me quedo con los mayores porque siento que requiere más sacrificio y entonces me empeño más; esto me ha ayudado a mirar a las demás personas sin poner siempre adelante mis gustos o mis estados de ánimo. He aprendido también a conocer la gente de mi país, sus necesidades, sus problemas y las circunstancias en las que viven; aun si nosotros jóvenes no podemos cambiar toda su realidad o sacarlos de la pobreza en la que viven, sabemos que aunque nuestra labor es poca, lo peor sería dejar de hacerla o cerrar los ojos y refugiarnos en todas nuestras fáciles seguridades. En este sentido, el voluntariado ha sido para mí una educación constante a la amistad verdadera, porque me hace acercarme al otro no por un interés personal sino porque estoy consciente de que todos desean una verdadera felicidad”.


De igual manera, Rigoberto Henríquez contó sobre la labor que se hizo en San Marcos, Guatemala, a raíz del terremoto, en noviembre de 2012. A través de fotografías, mostró su experiencia en este trabajo, así como la amistad que nació con las personas que se conocieron en el vecino país.


Finalmente, Andrea Romani, presidente de Fundipro, concluyó la presentación aseverando que como seres humanos sentimos la urgencia de dedicar la vida a algo concreto y definitivo. “Es imposible ser felices sabiendo que quien está a la par no lo es; por ello, sería inhumano buscar una felicidad individual”, afirmó.



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