Volverse adulto

A través de la experiencia que hemos vivido con algunos amigos dentro de la universidad, poco a poco, nos hemos ido dando cuenta que el volverse adulto va más allá de la edad, porque un joven de quince años que se haya decidido por un lugar en el cual comprometerse es un adulto. En la búsqueda de una respuesta hemos identificado algunos puntos que han marcado nuestra experiencia de cambio de joven a adulto y que deseamos compartir.


Cuando uno está solo se distrae porque hay muchas cosas por hacer o proyectos que cumplir y conforme va creciendo se va llenando de preocupaciones y responsabilidades que ocupan el pensamiento y, sobre todo, tiempo; pero si nos detenemos un momento para analizar nuestra rutina, nos damos cuenta que no estamos solos y que cada persona vive en la búsqueda constante de su realización, no obstante esta búsqueda se encuentra alterada por la mentalidad común, ser siempre el mejor en todo, el mejor empleado, el mejor estudiante, el mejor atleta, etc., esto nos hace vivir en una ansiedad diaria por superar al que tengo a mi lado, sin que me importe su realización.


Encontrar unos amigos sinceros es la mejor herramienta para no dejarte llevar por esta mentalidad común, los problemas y las distracciones, y al frecuentarlos se genera una compañía. Esto ha sido para nosotros de mucha ayuda porque es un encuentro que nos mantiene en movimiento, que nos marca un punto de partida y, sobre todo, nos da una identidad con la que podemos juzgar nuestro entorno. Una amistad de este tipo nos hace preguntarnos el significado de todo lo que hacemos y lo que acontece en la sociedad, en la política, en nuestro entorno laboral, en nuestra familia y de esta forma saber nuestra responsabilidad y el papel que tenemos en nuestro cotidiano. De aquí radica la importancia de tener un lugar al cual pertenecer.


De esto nace un deseo de responsabilidad hacia la transformación de nuestro entorno, la cual se entiende como el interés hacia el otro, porque todos tenemos un deseo de felicidad y si nosotros hemos encontrado una respuesta estamos en el deber de transmitirlo. Esto nos lleva a trabajar con aquellas personas que comparten las mismas inquietudes y que viven en la tensión por la búsqueda del significado que cada uno tiene. Es necesario entonces, un cuidarse el uno con el otro, preocuparse porque el otro esté presente y sepa de todas las cosas que se hacen; de esta forma comprendo que mi propia felicidad pasa también a través de la felicidad del otro.


Nosotros hemos vivido un encuentro que ha cambiado nuestra realidad y esto nos empuja a un movimiento constante, siempre en busca del otro, así como en un primer momento alguien vino a nuestro encuentro. Cultivar esta amistad nos ayuda a tener una identidad clara sobre las decisiones que tomamos; sobre cómo utilizar el dinero, cómo invertir tu tiempo, y cada aspecto de nuestras vidas. Para nosotros ha sido como recibir una llamada, una invitación a la cual hemos dicho que sí. Nunca ha sido sólo una propuesta para la juventud, como algunos grupos que habiendo cumplido una cierta edad te ves obligado a dejar. Es un caminar juntos en la búsqueda de respuestas a las preguntas elementales que cada hombre en la historia se ha puesto; de aquí nace el sentido de dependencia porque se trabaja acompañando al otro.


Para vivir de esta forma se necesita una frecuencia concreta y cotidiana, un poder experimentar las palabras que nos decimos, así nos hemos ayudado a crecer porque cuando uno hace un encuentro donde experimenta una respuesta a sus inquietudes y deseos más profundos, aún si es joven, se convierte en adulto porque siente la responsabilidad por el mundo y la responsabilidad de ser puente de este encuentro, que es un llamado universal.



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